Para niños y adolescentes
Actualmente se habla mucho más frecuentemente
de "maltrato y abuso sexual". En los diarios leemos
sobre niños pequeños que son golpeados o maltratados
psicológica o físicamente por algún adulto,
o sobre adolescentes
varones o mujeres que son abusados sexualmente. Pero... ¿Qué
es el maltrato y el abuso sexual? ¿A quién le
puede ocurrir? La respuesta es que le puede ocurrir a cualquier
persona, de cualquier edad, pero sobre todo a los niños
y a los jóvenes, por la falta de experiencia o por desconocimiento.
Para evitar situaciones peligrosas y desagradables debemos
conocer cómo comienzan.
A partir de la pubertad
nuestro cuerpo cambia, comienza a tener formas de mujer o
de varón y, por lo tanto, llama más la atención.
Pero nuestro cuerpo debe ser cuidado y respetado. También
las otras personas deben respetarlo.
Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible,
por lo que somos muy valiosos y debemos cuidarnos y querernos.
Como nuestro cuerpo es tan importante lo debemos proteger
y nadie tiene derecho a hacernos cosas que nos incomoden o
lastimen.
Tanto el maltrato como el abuso sexual son situaciones que
nos "hacen sentir mal". El maltrato puede ir desde
insultos, no cuidarnos o protegernos, hasta el castigo físico
o los golpes. El abuso sexual también puede presentarse
de distintas formas: que nos toquen o besen en lugares íntimos
(genitales, pechos, etc.), que nos obliguen a mirar fotos,
revistas o películas pornográficas, que alguien
nos obligue a tocarle los genitales o a tener relaciones
sexuales.
La persona que abusa de otra comienza a hacerlo, por lo general,
de forma muy sutil, es decir, al principio puede acercarse
para hablar, luego invitarnos a un lugar más aislado,
y nos puede ofrecer regalos o dinero a cambio de algo. Esto
lo puede hacer un desconocido, pero muy frecuentemente el
abusador es una persona conocida, querida, cercana o perteneciente
a la familia.
Todas estas situaciones nos hacen sentir mal, nos incomodan,
nos desconciertan y hasta podemos llegar a pensar que la culpa
es nuestra. Además, el abusador puede decirnos que
debemos mantener esta situación en secreto, que si
lo contamos no nos creerán, que nuestros padres nos
castigarán o que somos nosotros los que provocamos
esta situación. Pero ello no es así.
Cuando algo no nos guste, nos incomode, nos resulte extraño
o nos dé miedo debemos hablarlo con alguna persona
en la que confiemos: mamá, papá, algún
familiar cercano y confiable, maestros, médicos, etc.
para pedir ayuda.
Para evitar estas situaciones no debemos darle confianza
a extraños, ni quedarnos solos con ellos. Cuando nos
piden cosas que nos parecen raras o no nos gustan, debemos
decir que NO, irnos y pedir ayuda a un adulto confiable.
Para padres, docentes y comunidad
VIOLENCIA FAMILIAR: PRINCIPIOS PARA TENER
EN CUENTA
• Ningún ser humano merece ser maltratado o
golpeado.
• La violencia es inaceptable dentro de la vida familiar.
• Nadie debe vivir con miedo, lastimado, insultado o
amenazado en su propia familia.
• La conducta violenta es un delito.
• Ningún razonamiento o argumento justifica el
uso de la violencia.
• Quien maltrata es responsable de su proceder.
• La conducta violenta puede dominarse con orientación
y ayuda específica.
• Todos tenemos derecho a enojarnos y a expresar nuestro
enojo sin por ello causar daño a otra persona.
• Una persona que es o ha sido maltratada no tiene derecho
a maltratar a otros.
• La creencia acerca de la ”provocación”
de la violencia es un mito que sirve para justificarla y tolerarla.
• No se puede ser neutral frente a una conducta violenta,
ya que es un delito que atenta contra la salud y los derechos
humanos.
• Los niños y niñas que se animan a hablar
de situaciones de malos tratos y/o de situaciones de abuso
sexual necesitan ser creídos, aliviados y protegidos.
• La conducta violenta es un problema en sí mismo.
El alcohol y las drogas no son la causa, ni la justifican,
aunque pueden agravar la situación.
RECOMENDACIONES PARA PREVENIR EL ABUSO SEXUAL
• Algunos adultos molestan a las niñas o a los
niños queriendo hacer con ellos actos que son inaceptables.
Por lo general son personas conocidas o muy cercanas a ellos
que se aprovechan de esa confianza para obligarlos, ya sea
por medio del juego o de la fuerza, a realizar algo que sólo
es de interés del adulto.
• Pueden inducirlos a mantener el secreto o hacerles
sentir miedo.
• Nadie tiene derecho a tocar el cuerpo de las niñas
o de los niños más allá de las zonas
donde se expresa afecto (cabeza, mejillas, manos, etc.). Los
genitales, los pechos o la boca son partes del cuerpo que
nadie tiene derecho a tocar, acariciar, besar o fotografiar.
Tampoco un niño o una niña está obligado
a tocar, acariciar o besar estas partes del cuerpo de un adulto
aunque éste se lo pida.
• Hay que decir NO y buscar rápidamente a una
persona de confianza para contárselo y pedir ayuda.
Esto es muy importante aunque dé miedo o vergüenza.
• No es correcto que los adultos pidan "ayuda"
a los niños, que los obliguen a "guardar un secreto"
, que ofrezcan "regalos" a cambio de hacer lo que
ellos dicen o que hablen de temas sexuales con los niños.
• Los abusadores se valen, por lo general, de niñas
y de niños tímidos, con carencias afectivas,
inseguros o desinformados de su derecho a cuidarse y a pedir
ayuda.
• No hay que obligar a los niños a recibir o
hacer demostraciones de afecto con las personas que rechaza
o le causan disgusto, aunque sean familiares.
• Cuando un niño cuenta una situación
relacionada con maltrato o con abuso debe ser creído:
hay que escucharlo, tranquilizarlo, darle apoyo sin hacer
escándalo en su presencia. No culparlo, reprocharlo
ni criticarlo. Tratar de calmarse para poder pensar y consultar
a fin de buscar la forma más adecuada de ayuda.
Nos seguiremos comunicando.
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